Crónicas de la cotidianidad | El día que me despedí del amor de mi vida

Por:  El “Ex”

Me sospechaba que este día llegaría pronto, han sido semanas de peleas intensas, de intentos fallidos por “estirar” nuestro tiempo juntos a sabiendas de que entre más minutos, días o meses pasaran, más se desgastaría ese “hilo” que, dicen, une a quienes se aman.

Sé que fallé en varias ocasiones, pero también tú lo hiciste y no puede negarlo. ¿Cuántas veces te dije que me habías decepcionado?, ¿cuántas más te pedí que voltearas a verme, que me entendieras?, no lo sé en números, pero sí en la intensidad del dolor que me causó toda esa indiferencia tuya, toda esa falta de interés en mí, en mis cosas, en mis pensamientos y mis ilusiones a tu lado.

Ya sé que me contestarás que yo también te “desescuché” (sé que te encanta inventar palabras) muchas veces y que no atendí tus peticiones, sin embargo, en mi defensa, puedo decirte que intenté hacerlo, que quise de mil maneras hacer las cosas como las querías, como las necesitabas, pero tus formas no son las mías.

Ahora ya los reproches están de más y sobretodo porque ya no estás aquí, porque ya no estás caminando conmigo el “pasillo eterno” que nos llevaba justo a la calle donde está la casa que compartimos por años, ¿recuerdas las tantas charlas que tuvimos en este espacio?

En este momento lo estoy recorriendo solo, intentando ocultar mi llanto de quienes pasan a mi lado, añorando con tantas fuerzas que vinieras para decirte todo esto, para darte siquiera un último beso, uno que te penetre el alma.

Pero no es así, ya no volverán esos días juntos, y quizá, analizo desde mi soledad, sea lo mejor para los dos, porque juntos no íbamos a ningún lado, porque la monotonía no consumió y se llevó las sonrisas, porque esa terquedad de esperar algo yo de ti y tú de mí, sabiendo que ninguno de los dos lo haría, solo terminó por sumirnos en la decepción mutua, en el hartazgo.

Lo sé, amor. Tú estarás siempre conmigo, viajarás a diario en mi mente y serás parte de mi historia. Te veré en mis manías, en mis locuras y muchas otras tantas cosas que me enseñaste a hacer, a disfrutar y a rechazar.

Y aunque ahora todos me están mirando, no sé si por morbo – ver a un hombre llorando no es común-, compasión o por casualidad, me falta que lo hagas tú, que me mires una vez más y me digas a la cara ¿por qué me dejaste de amar?

Me quedo con la duda y te digo adiós, amor de mi vida.

 

Puedes leer mis tuits en @tuexsoyyo

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